sábado, 9 de diciembre de 2017

Coco

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Hasta no hace muchos años, hablar de una película de “Pixar” era hablar de cine de animación en mayúsculas, un cine al que muy pocas productoras podía aspirar. Con el tiempo y sus consiguientes aproximaciones a Disney hasta su integración a la misma, Pixar dejó, bajo nuestro punto de vista, de contar sus estrenos por genialidades.

Dejando de lado varias secuelas más que prescindibles, Pixar siempre se ha caracterizado por llevar a la gran pantalla en sus obras originales las líneas personales más esenciales y vitales de nuestros pequeños (y algunos mayores), desde la amistad en “Toy Story” hasta los sentimientos básicos en “Inside Out” pasando por los miedos en “Monstruos, S.A.”. Con su último estreno, la firma californiana se mete de lleno en la muerte y la identidad personal, y lo hace bajo el título de “Coco”.

La película nos presenta a Miguel, un niño que vive con su familia zapatera de profesión en un pueblo de México. El pequeño sueña y anhela en convertirse en músico. No obstante, y a raíz de que su bisabuela “Coco” fuese criada únicamente por su madre tras ser abandonada por un padre decidido a triunfar en el mundo de la música, la familia ha desarrollado un odio irrefrenable hacia todo lo que tenga que ver con esta disciplina artística. Este hecho hace infeliz a Miguel, quien sueña con llegar algún día tan lejos como Ernesto de la Cruz, su ídolo fallecido hace ya varios años.

Tras enfrentarse con su familia al desvelarles su intención de presentarse al festival de artistas organizado durante la Noche de Muertos mexicana, Miguel acaba huyendo de casa, apareciendo en la Tierra de los Muertos tras intentar tomar prestada una guitarra con la que poderse presentar como candidato al festival de artistas  en el que pensaba demostrar su talento.

En su periplo por la Tierra de los Muertos, nuestro protagonista conocerá a Imelda, la madre de su bisabuela “Coco”, así como a su ídolo Ernesto de la Cruz, descubriendo por el camino un buen número de secretos gracias a los cuales comprenderá mejor a su familia. Así, y una vez explicado el argumento principal de la película, pasaremos a daros nuestra opinión sobre una cinta que, os adelantamos, nos ha encantado.

A nivel técnico, “Coco” es una película que no admite tacha, con unos escenarios y personajes impecablemente diseñados que te transportan a México desde el primer vistazo. A ello, no obstante, ayuda tanto el trabajo de documentación realizado por Pixar para realizar esta cinta con el objetivo de recrear un escenario lo más realista posible, como un doblaje que, en el caso de la versión europea, respeta totalmente el acento y vocabulario mexicanos, lo que en este caso consideramos todo un acierto.

En todo caso, y si bien el nivel desde el punto de vista técnico roza la excelencia, lo que nos ha cautivado completamente ha sido la banda sonora de esta película, con la que se logra hacer un homenaje al folklore mexicano al mismo tiempo que se emociona al espectador.

El único problema de Coco, y principal motivo por el que consideramos que la última creación de Pixar podría ser mejor de lo que ya lo es, se encuentra en el desarrollo de la historia. Así, tras un inicio estelar y un final cargado de emoción y lágrimas, tenemos casi una hora de metraje, con Miguel deambulando por la Tierra de los Muertos, que por momento pierde totalmente el ritmo y la magia a la que nos tienen acostumbrados las obras del gigante californiano, entrando en un vaivén de secuencias totalmente prescindibles para la historia que nos quieren contar. Sin lugar a dudas, una auténtica pena ya que, para nosotros, empaña totalmente lo que de otra forma hubiese sido un auténtica obra maestra.

Con todo lo que os hemos contado, nuestra nota final para Coco es de un 8 sobre 10, recomendáosla, eso sí, con todas nuestras fuerzas.



Título original: “Coco” – 2017 – USA
Dirigida por: Lee Unkrich, Adrián Molina
Duración: 109 minutos
Género: Animación
viernes, 1 de diciembre de 2017

El autor



Los últimos años el cine español ha sufrido un cambio radical, abandonando casi por completo los dramas costumbristas de la postguerra civil española y la socorrida vida de las familias ficticias que habitan los bajos fondos de nuestras grandes ciudades para abrir el plano de las secuencias a temáticas y formatos más universales.

Muchos de estos cambios han venido dados, además de por el propio mercado, por la irrupción y empuje de directores como Alejandro Amenábar, J.A. Bayona, Isabel Coixet, etcétera, quienes en la mayoría de ocasiones, han tenido el respaldo tanto de la crítica como del espectador.

Dentro de este grupo de nuevo cine español, encontramos una de las última cintas de este país que ha llegado a nuestras carteleras con bastante éxito, dirigida por Manuel Martín Cuenca y de la que hoy os hablaremos, se titula: “El autor”.

Con las primeras secuencias de “El autor” la historia nos lleva directamente a la Sevilla del verano de 2017. Allí a orillas del Guadalquivir y durante la entrega de un prestigioso premio al escritor novel más exitoso, se nos presenta al matrimonio formado por Amanda (María León) y Álvaro (Javier Gutiérrez). Ambos tienen una afición en común, ser escritores de éxito. Al final, el premio final se lo lleva Amanda lo que a la postre acabará provocando la separación del matrimonio.

Esta separación será a la postre el desencadenante para que Álvaro se decida por afrontar su auténtico sueño: escribir una novela. Para ello, intentará dar un vuelco a su gris vida, empezando como no, por dejar su trabajo de escribiente en una notaría de Sevilla y el piso que compartía con su esposa.

Ya en su nuevo piso de soltero, Álvaro empieza a escribir pero pronto se encuentra con un pequeño gran problema, no tiene la inspiración suficiente. En una de sus clases de escritura, Juan (Antonio de la Torre ) su profesor, le es muy claro: como escritor carece totalmente de talento e imaginación. Después de tal baño de realidad, Juan le da una pista: la ficción se escribe a partir de la realidad.

Partiendo de esta premisa Álvaro empieza a conocer sus nuevos vecinos y aprovechándose de los miedos y debilidades de los mismos empieza a manipularles con la finalidad de construir una ficción que pueda plasmar en negro sobre blanco. Y como ya os podéis imaginar, hasta aquí os podemos contar de la trama argumental de “El autor”.

Técnicamente “El autor” nos ha parecido una película más que notable sobre todo a la hora de plasmar fotográficamente la historia reforzando esa sensación de vacío, de falta de talento e imaginación con la estética fría, perturbadora e inquietante de un piso de soltero totalmente vacío con Álvaro escribiendo en un ordenador blanco sobre mesa del mismo color. Una sensación potenciada por los o tres desnudos integrales de Gutiérrez durante su fase de creación literaria. En este sentido, el único punto desfavorable que le hemos visto, ha sido que en varias ocasiones las situaciones que vive con sus vecinos son demasiado forzadas como para resultar creíbles, una auténtica pena.

Desde el punto de vista interpretativo, para este equipo tenemos que darle a “El autor” una de cal y otra de arena, ya que, aunque nos ha encantado el trabajo de (difícil, atrevido y convincente) de Javier Gutiérrez, el resto de personajes no dejan de ser simples marionetas sin demasiada profundidad y sin química entre ellos, incluida la poco aprovechada María León.

Con todo lo que os hemos contado y partiendo de la buena realización de Martín Cuenca, nuestra nota final para “El autor” es de un 6.5



Título original: “El autor” – 2017 – España
Dirigida por: Manuel Martín Cuenca
Duración: 112 minutos
Género: Drama
viernes, 24 de noviembre de 2017

El secreto de Marrowbone



El secreto de Marrowbone Cartel
Hablar de grandes éxitos comerciales del cine español reciente conlleva necesariamente a hacerlo también de J.A. Bayona (evidentemente, con el permiso del equipo de “Tadeo Jones 2”), ya que desde que lanzó con su opera prima “El Orfanato”, sus apariciones en la cartelera se han contado por éxitos (“Lo Imposible”, “Un monstruo viene a verme”).

En esta ocasión, aunque su nombre brilla con luz propia en el cartel, el barcelonés únicamente es el productor ejecutivo, dejando la dirección de la misma a su guionista principal, Sergio G. Sánchez. Os estamos hablando de “El secreto de Marrowbone”.

Os tenemos que reconocer que en el equipo somos más partidarios de ver los grandes estrenos de cartelera en sus primeros días, evitando así algunos spoilers o que alguien muy emocionado nos pise una buena sorpresa, con todo, en este caso nuestras condiciones nos ha llevado a cambiar esta rutina para ver “El secreto de Marrowbone” cuando ya casi está en sus últimos coletazos de cartelera. Con todo, hoy contaremos nuestra opinión.

“El secreto de Marrowbone” nos lleva directamente a un ya lejano 1969 con una familia compuesta por una madre y sus cuatro hijos llegan al viejo caserón de la familia materna, una destartalada mansión perdida en el interior de América después de un largo viaje transoceánico.

El objetivo de la madre, Rose (Nicola Harrison) es escapar de Inglaterra dejando atrás al violento, maltratador y padre de sus cuatro hijos. El viaje y abandonado caserón familiar será el punto de partida para la nueva vida de Rose y sus hijos: Jack (interpretado por George MacKay), Billy (Charlie Heaton), Jane (Mia Goth) y el benjamín Sam (Matthew Stagg).

Todo parece ir viento en popa a toda vela, incluso los hermanos hacen amistad con una joven vecina suya llamada Allie (Anya Taylor-Joy), aunque como bien os podéis imaginar, muy pronto las cosas se tuercen para la familia, ya que Rose fallece después de una grave enfermedad. Antes de fallecer, Rose pide a Jack que se haga cargo de sus hermanos y que los proteja del exterior, como mínimo hasta que él cumpla los 21 años y pueda tutelarlos legalmente.

A partir de este momento, los cuatro hermanos vivirán casi permanentemente recluidos en el viejo caserón evitando entrar en contacto con nadie y conviviendo con una extraña presencia (a la que llaman ‘fantasma’) que ronda también el por el tapiado desván de la casa.

Como ya os podéis imaginar, ha llegado ya el momento de parar nuestro relato argumental pues, al tratarse de una cinta que busca su éxito en el giro argumental sorpresa, cualquier otro detalle argumental podría romper totalmente la magia de “El secreto de Marrowbone”.

Interpretativamente hablando, y bajo nuestro punto de vista, el casting elegido para  “El secreto de Marrowbone” conforma uno de los puntos más débiles de la misma, y no es porque lo hagan mal, sino que todos (a excepción quizá de Nicola Harrison), están para nuestro gusto excesivamente fríos, basándose en muchas ocasiones en un exceso de gestos y expresiones faciales para mostrar sus miedos o sentimientos y dejando de lado ese vínculo que deberían haber creado con el espectador. Con todo, no hacen mal trabajo, simplemente creemos que podría ser mejor.

Técnicamente, “El secreto de Marrowbone” nos ha parecido que parte de una magnífica idea para desarrollar un buen thriller psicológico que, ya os avanzamos, va mucho más allá de la típica película de sustos mezclando con solvencia temas tan complejos como: la relación entre hermanos, el liderazgo, los miedos hacia el fracaso y como parece evidente los monstruos personales de cada uno. Todo esto, con la idea de sorprender al espectador con el desenlace de la misma. No os diremos que Sergio G. Sánchez ha fallado en el intento, ni mucho menos, aunque sí os diremos que “El secreto de Marrowbone” podría haber ido mucho más allá de lo que al final llega.

Por todo lo que os hemos contado, nuestra valoración final a “El secreto de Marrowbone”, la opera prima de  Sergio G. Sánchez es de un 6.5 sobre 10.



Título original: “Marrowbone” – 2017 – España
Dirigida por: Sergio G. Sánchez
Duración: 109 minutos
Género: Drama, Thriller
jueves, 9 de noviembre de 2017

Star Trek



Cartel Star Trek
Hablar de “Star Trek” es abrir la posibilidad de adentrarse en un auténtico universo de series, tripulaciones y naves espaciales que, para muchos, resulta algo más que tedioso, y más teniendo en cuenta que siempre se le ha comparado con “Star Wars” (una saga con bastante más poder comercial y económico). De todas formas, y nunca mejor dicho, ambas sagas están separadas años luz, y no solo en el tiempo, sino también en la filosofía de sus argumentos, desarrollo de sus historias y sobre todo, sus personajes.

Una parte de este equipo se enganchó a “Star Trek” con la tripulación de “La Nueva Generación” (Picard, Riker, Data, etc.), así que, cuando en 2002 estuvo en cartelera la última película oficial de la saga basada en ellos, la tristeza y el miedo por el final la saga, apareció en nuestras mentes.

Por suerte, 7 años después se anunció la décimo primera película de “Star Trek” y, aunque no se trató de una continuación sino que fue un “reboot” de la misma, el hecho que detrás de las cámaras estuviera J.J.Abrams, para nosotros le dio un plus de interés.

Con varios títulos en la recámara (entre los que se barajó: “Star Trek XI”, “Star Trek 2009” o “Star Trek. Un nuevo comienzo”), en 2009 se escogió simplemente “Star Trek” para llegar a nuestras carteleras, y hoy, os queremos dar nuestra opinión sobre la misma.

La historia empieza en un punto muy lejano del universo conocido, allí la USS Kelvin está estudiando un curioso fenómeno cuando de la nada aparece una gran nave romulana que les bloquea y retiene. En un intento de negociación, el primer oficial, George Kirk queda al mando de la nave mientras el capitán es asesinado en la nave enemiga. Kirk, ordena la evacuación de la Kelvin donde también viaja su mujer que está a punto de dar luz. Para proteger la evacuación y su familia, Kirk hace colisionar la USS Kelvin contra la nave enemiga con él a bordo.

Casi 20 años después, en Iowa, un joven y desorientado James Tiberius Kirk (el hijo del primer oficial de la USS Kelvin) se dedica a malgastar su vida de pelea en pelea hasta que encuentra al capitán Pike (Bruce Greenwood), a un viejo amigo de su padre quien le invita a alistarse a la Flota Estelar y convertirse en oficial.

Tres años más tarde, Kirk (Chris Pine) y su amigo, el doctor McCoy están a punto de finalizar su formación y ser asignados a una nave de la Flota cuando, Kirk para impresionar a la cadete Uhura (Zoe Saldana), hace trampas en una prueba de simulación y es denunciado por el joven maestro vulcano Spock (Zachary Quinto).

En pleno juicio por las trampas realizadas por Kirk, la Flota recibe una llamada de socorro desde Vulcano a la que, evidentemente acuden. Los cadetes Uhura, Spock y McCoy son asignados a la nueva y flamante U.S.S. Enterprise bajo el mando del capitán Pike. Al final, y aprovechándose de sus conocimientos, el doctor McCoy contradice las ordenes de la  Flota y se lleva ingresado a Kirk en la Enterprise.

Al poco de iniciar su viaje, Kirk se da cuenta que la situación se repite, y que pueden estar ante un nuevo ataque de la nave que 20 años atrás acabó con la nave de su padre. Pese a la oposición inicial de Spock, el capitán Pike le cree y teje un plan para evitar que la Enterprise acabe como la Kelvin.

Al final, Pike es hecho prisionero por Nero, el capitán de la nave romulana y la U.S.S. Enterprise queda a manos de los jóvenes Spock y Kirk, quienes cada uno a su manera, y después de ver como Vulcano es engullido por un agujero negro creado por Nero, intentarán impedir a toda costa que la situación se repita en la Tierra.

En su camino veremos luchas físicas, luchas de carácter entre el “frío” Spock y el temperamental Kirk, descubriremos personajes que serán importantes en el desarrollo de la saga “Star Trek”, como el ingeniero Scotty, y como no, veremos un cameo del gran Leonard Nimoy dando vida al anciano embajador Spock.

De todas formas, permitidnos que dejemos aquí el análisis del desarrollo argumental de esta décimo primera película de “Star Trek”, y nos centremos en nuestro análisis más técnico.

Técnicamente este reboot de “Star Trek” nos ha parecido una muy buena película, ya que en su momento consiguió recuperar el espíritu original de la saga adaptándola a los nuevos tiempos, donde los efectos especiales juegan un papel casi tan importante como el propio argumento algo que, evidentemente con J.J. Abrams al frente de la misma, se ha conseguido por la puerta grande, como igualmente ha conseguido, contándonos los orígenes de la tripulación histórica de la Enterprise que cualquier persona ajena a la saga, pueda interesarse y engancharse a la misma con esta película.

Hablando desde el punto de vista interpretativo os diremos que esta décimo primera parte de “Star Trek” nos ha gustado y mucho, destacando especialmente los trabajos de Chris Pine dando vida al joven y novato James T. Kirk, y el de Zachary Quinto interpretando más que correctamente a Spock. Todo esto sin despreciar el trabajo de los secundarios quienes tienen también sus minutos de protagonismo.

Por todo lo que os hemos contado, este reboot de “Star Trek” nos ha parecido una película merecedora de una nota de un 7 sobre 10.




Título original: “Star Trek” – USA – 2009
Duración: 126 minutos
Dirigida por: J.J. Abrams
Género: Ciencia Ficción