lunes, 15 de enero de 2018

Vaiana



Vaiana
Ha pasado más de un año desde que tuvimos noticias del estreno de uno de los nuevos ‘Clásicos Disney’, el número 58 para ser exactos. A pesar de esta catalogación, para este equipo, esta cinta estará siempre presente en nuestra memoria, aunque quizá, no tanto por la calidad de la misma, si no porqué durante nuestro viaje a Estados Unidos estaba en pleno apogeo en sus carteleras. Aunque eso sí, con un título distinto al que se tuvo cuando se estrenó en nuestro país, “Moana”.

En España y otros países de Europa, por estar registrado por una empresa, llegó a nuestra cartelera finales de 2016 con el título de “Vaiana” aunque los miembros de este equipo, al final la hemos visto hace unos días desde la comodidad de nuestro sofá.

“Vaiana” nos traslada directamente a una pequeña y tranquila isla tropical, en una época indeterminada (posiblemente unos 2000 años antes de nuestra época). En la isla nos encontramos con la pequeña Vaiana, una niña que vive obsesionada con el mar y poder navegar más allá del arrecife que rodea la isla mientras que su padre, el jefe de la tribu, trata de impedir a toda costa que la pequeña se haga a la mar.

Con el paso de los años, en la pequeña isla se empiezan a notar los primeros síntomas del cumplimiento de una viaje leyenda. Dicha leyenda cuenta que unos mil años atrás, un semidiós llamado Maui robó, por codicia, el corazón de la todopoderosa diosa Te Fiti condenando así a la desaparición paulatina de la vida en todas las islas bajo su influencia.

Aunque el padre de Vaiana y por extensión el resto de la tribu no quieren creer dicha leyenda, la aparición de unos cocos negros junto con la confirmación de que los cultivos han dejado de crecer y finalmente, el agotamiento de la pesca en la zona del arrecife, dejan a la pequeña comunidad de Vaiana al borde del abismo, ya que sólo tienen dos opciones: desaparecer o buscar una nueva isla a la que desplazarse.

Ante tal disyuntiva, Vaiana toma la determinación de llevar a cabo su sueño y hacerse a la mar para encontrar, primero de todo al semidiós Maui y después con él, devolver el corazón de la diosa Te Fiti para romper la maldición que pesa sobre las islas de la zona.

El primer punto lo consigue rápido, ya que sin demasiado esfuerzo da con Maui. Convencerle ya le costará un poco más, y devolver el corazón a la diosa… ejem… para eso ya necesitará toda su fuerza, su convicción, el poder de Maui y la ayuda del propio océano, aunque como ya os podéis imaginar, en este rincón y aunque se trate de una película de Disney, no sabréis si finalmente Vaiana consigue su objetivo o no.

Por todo el mundo es conocido que la mayoría de películas de Disney siguen un mismo patrón, el de “princesa y/o heredera de un imperio debe correr un sinfín de aventuras para encontrar su príncipe azul”, en esta ocasión el gigante californiano ha intentado una modernización de dicho patrón, ya que, aunque Vaiana es la hija del líder de una tribu de la polinesia, esta no sale en busca de su amor, sino que, con total valentía se enfrenta a su padre para hacerse a la mar y buscarse a sí misma mientras intenta salvar su mundo de la desaparición. Sin lugar a dudas, un buen intento, aunque para este equipo, como ya pasó con “Brave (Indomable)” se queda un poco en eso, en un intento.

En cuanto a los personajes principales de “Vaiana”, hay que reconocerle a Disney el buen trabajo de modernización que han llevado a cabo con el quiebro de la imagen típica de sus princesitas dando paso a la vez, a una joven guerrera que se aleja del feminismo tan rápido como su barca se aleja de su isla. Por otro lado, el personaje masculino también tiene una buena evolución, pasando de héroe torpón y machista a cómplice total de la joven lideresa, algo que hasta ahora, se había visto en pocas ocasiones.

De todas formas, el salto más grande que da “Vaiana” frente a sus antecesoras en la factoría Disney está en el apartado técnico, notándose y mucho la mano del equipo técnico de Pixar.

Con todo, para este equipo, y aunque no consideramos que “Vaiana” sea un fracaso, sí que os decimos que nos dejó un poco fríos. Y es que, aunque cuenta con una buena BSO y, comparándola con otras producciones similares, técnicamente es un paso adelante, para nosotros “Vaiana” tiene un desarrollo demasiado previsible, pecando de buscar en exceso la broma fácil sin acabar de conseguirla.

Pese a todo lo que os hemos contado, nosotros os la recomendamos, pues entretiene, y eso ya es un mérito. Nuestra nota final es de un 6 sobre 10.




Título original: “Moana” – 2016 – USA
Dirigida por: Jon Musker, Ron Clements
Duración: 113 minutos
Género: Animación, Clásico Disney 

miércoles, 3 de enero de 2018

Jumanji



Jumanji - 1995 - Cartel
Han pasado casi 22 años desde que escuchamos por primera vez el redoble de los tambores reclamando nuestra atención hacia un curiosísimo y hasta entonces desconocido “juego de mesa”.  Protagonizada por el malogrado Robin Williams, a comienzos de 1996 llegó a nuestras carteleras la cinta de aventuras “Jumanji”. 

Pese a las dos décadas que han pasado desde su estreno, “Jumanji” nunca ha caído en el olvido de aquellos que la disfrutaron en el cine o descubrieron su magia  posteriormente. Con todo, estos últimos días y gracias al lanzamiento internacional de su secuela, la “Jumanji” original ha vuelto a varios canales de televisión y hoy nosotros queremos recordarla en este rincón.

En los primeros lances de la película, la acción nos lleva directamente a un ya lejano 1869 con dos amigos encerrando una caja en un cofre y enterrándolo mientras de fondo suenan unos tambores tribales.

Justo 100 años después, Alan Parrish, el hijo del fabricante de calzados Parrish es perseguido y golpeado por los miembros de una pandilla de su edad. Momentos después de este suceso, Alan escucha el ritmo tribal de unos tambores que le llevan hasta unas obras próximas. En las obras encuentra el cofre, y en su interior lo que parece ser un juego de mesa llamado “Jumanji”.

Esa misma noche, y después de un tenso enfrentamiento con su padre, Alan y su amiga Sarah escuchan de nuevo los tambores y presos de una poderosa atracción, ambos inician accidentalmente una partida. Después de una tirada que conlleva la aparición de una manada de murciélagos y presos del miedo, ambos chicos deciden cerrar el juego, pero cuando Alan se dispone a guardar los dados, el juego deduce que los ha tirado y lo confina en la selva hasta que alguna tirada en la misma partida sume 5 u 8. Sarah huye despavorida de la casa.

Ya en 1995, 26 años después de la desaparición de Alan, llegan a la antigua casa de los Parrish los nuevos inquilinos de la misma, Nora y sus sobrinos Judy (Kirsten Dunst) y Peter (Bradley Pierce). Unos días después, la llamada de los tambores tribales llaman la atención de ambos adolescentes quienes encuentran el juego en el desván.

Después de una tirada accidentada de Judy, Peter saca un cinco y en la casa aparecen un gran león y Alan, convertido eso sí, en un adulto de 38 años (interpretado por Robin Williams). Una vez recuperado del choque emocional y aceptado que la vida no ha parado los 26 años de su ausencia, el trío de nuevos amigos deciden finalizar la partida para romper con la maldición de la misma. Para conseguirlo, lo primero que deberán hacer es convencer a Sarah quien aún lucha para superar el trauma que vivió 26 años atrás.

Como ya os podéis imaginar, llegado a este punto, dejaremos aquí el argumento de “Jumanji” y pasaremos a otra fase de nuestro juego particular, nuestra crítica a los apartados técnicos de la película.

Basada en un relato infantil de 1981 y con el hándicap de haber transcurrido 20 años desde su estreno, “Jumanji” mantiene hoy en día esa magia que solo tienen las aquellas películas bien hechas. Si bien los efectos especiales se ven ya muy desfasados, el montaje y el guion de “Jumanji” continúan luciendo con luz propia. Superada la media hora inicial de ciertos titubeos y algunas secuencias un tanto superfluas, la trama de “Jumanji” empieza a coger fuerza y ritmo en base a una partida que no deja de ser totalmente imprevisible y a la vez, certera en sus resultados.

Interpretativamente debemos remarcar el gran trabajo, una vez más, de Robin Williams quien desde el momento que aparece en pantalla se convierte en el amo y señor de la misma sin abusar de su capacidad expresiva convirtiendo el resto de protagonistas (tanto adultos como adolescentes) en meros secundarios.

Por todo lo que os hemos contado hasta ahora, este equipo considera a “Jumanji” como a una película entretenida sin llegar a ser una obra maestra pero que a la vez, es más que recomendable para disfrutarla en casa con niños y no tan niños. Nuestra nota final para "Jumanji" es de un 6.5 sobre 10.




Título original: “Jumanji” – USA – 1995
Dirigida por: Joe Johnston
Duración: 104 minutos
Género: Acción, Fantástico, Aventuras

viernes, 22 de diciembre de 2017

17 otra vez



17 otra vez - Cartel
En ocasiones, cuando uno echa mano de su DVDteca (o soporte digital de películas) para escoger una cinta a ver y mientras deshoja la margarita de que título es el más adecuado, no se puede evitar la pregunta: “¿por qué se llegó a hacer nunca una película como esta?” y lo que es peor, una vez vista alguna de dichas películas, tampoco se puede evitar la pregunta “¿por qué la hemos escogido?” .

Uno de los últimos títulos que nos sucedió algo parecido es la comedia estadounidense de 2009, “17 otra vez” protagonizada por la por aquel entonces, recién ex estrella adolescente de Disney, Zac Efron.

17 otra vez” empieza presentándonos a Mike O’Donnell (interpretado por Matthew Perry en los años adultos y por Zac Efron en la adolescencia), un padre de familia en la frontera de los 40 años que no ha conseguido triunfar en ninguno de los aspectos de su vida desde que dejó el instituto. Acabado de separar de su amada Scarlett (Leslie Mann) y con una relación más que fría y distante con sus dos hijos adolescentes, Alex y Maggie, Mike bordea peligrosamente la depresión.

Una noche de tormenta, Mike se cruza con el que fuera el bedel de su instituto. El hombre está encaramado en la barandilla de un puente mirando al río. Como imagina que va a suicidarse, Mike para su coche y corre para impedir la tragedia aunque el hombre desaparece y nuestro protagonista cae directamente al río.

Cuando consigue salir del río se dirige a casa de su amigo Ed aunque algo ha cambiado en Mike, ya que, como descubre Ed, Mike ya no es el anodino vendedor de medicamentos treintañero, sino que ha vuelto a ser el fornido adolescente de 17 años que tanto triunfaba en el instituto.

Una vez superada la sorpresa, Mike decide volver al instituto e intentar cambiar alguna de las decisiones que tomó en su momento y que le han llevado a tener su vida actual, sin olvidar, obviamente a sus hijos. Como ya os podéis imaginar, y aunque en este caso poco podríamos romper, dejaremos aquí nuestro despiece argumental de “17 otra vez”.

Técnicamente “17 otra vez” una comedia creada única y exclusivamente con el objetivo de aprovechar el tirón que en 2009 tenía la estrella post adolescente Zac Efron entre l@s adolescentes de la época, para a través de su lucimiento personal, hacer una gran recaudación. Desgraciadamente para el producto final, ni el ritmo, ni la acción, ni la originalidad brillan por su presencia y calidad, más bien lo contrario, desluciéndola casi por completo.

Interpretativamente, aunque no podamos decir que “17 otra vez” se trate de una gran cinta, sí que nos gustaría destacar el trabajo de quien dan cara a los dos Mike, Matthew Perry haciendo de atormentado Mike adulto y, aunque parezca mentira, Zac Efron, quien hace un papel más que digno, cayendo en muy pocas secuencias en una copia de sí mismo en la época Disney.

En definitiva, con “17 otra vez” estamos ante una película facilona, demasiado previsible y que desaprovecha la oportunidad de provocar al espectador con situaciones comprometidas. Con todo, como comedieta facilona para pasar el rato, en el equipo creemos que simplemente, cumple, por tanto, nuestra nota final es de un 5 sobre 10.




Título: “17 again” – 2009 – USA
Dirigida por: Burr Steers
Duración: 98 minutos
Género: comedia
sábado, 9 de diciembre de 2017

Coco


Hasta no hace muchos años, hablar de una película de “Pixar” era hablar de cine de animación en mayúsculas, un cine al que muy pocas productoras podía aspirar. Con el tiempo y sus consiguientes aproximaciones a Disney hasta su integración a la misma, Pixar dejó, bajo nuestro punto de vista, de contar sus estrenos por genialidades.

Dejando de lado varias secuelas más que prescindibles, Pixar siempre se ha caracterizado por llevar a la gran pantalla en sus obras originales las líneas personales más esenciales y vitales de nuestros pequeños (y algunos mayores), desde la amistad en “Toy Story” hasta los sentimientos básicos en “Inside Out” pasando por los miedos en “Monstruos, S.A.”. Con su último estreno, la firma californiana se mete de lleno en la muerte y la identidad personal, y lo hace bajo el título de “Coco”.

La película nos presenta a Miguel, un niño que vive con su familia zapatera de profesión en un pueblo de México. El pequeño sueña y anhela en convertirse en músico. No obstante, y a raíz de que su bisabuela “Coco” fuese criada únicamente por su madre tras ser abandonada por un padre decidido a triunfar en el mundo de la música, la familia ha desarrollado un odio irrefrenable hacia todo lo que tenga que ver con esta disciplina artística. Este hecho hace infeliz a Miguel, quien sueña con llegar algún día tan lejos como Ernesto de la Cruz, su ídolo fallecido hace ya varios años.

Tras enfrentarse con su familia al desvelarles su intención de presentarse al festival de artistas organizado durante la Noche de Muertos mexicana, Miguel acaba huyendo de casa, apareciendo en la Tierra de los Muertos tras intentar tomar prestada una guitarra con la que poderse presentar como candidato al festival de artistas  en el que pensaba demostrar su talento.

En su periplo por la Tierra de los Muertos, nuestro protagonista conocerá a Imelda, la madre de su bisabuela “Coco”, así como a su ídolo Ernesto de la Cruz, descubriendo por el camino un buen número de secretos gracias a los cuales comprenderá mejor a su familia. Así, y una vez explicado el argumento principal de la película, pasaremos a daros nuestra opinión sobre una cinta que, os adelantamos, nos ha encantado.

A nivel técnico, “Coco” es una película que no admite tacha, con unos escenarios y personajes impecablemente diseñados que te transportan a México desde el primer vistazo. A ello, no obstante, ayuda tanto el trabajo de documentación realizado por Pixar para realizar esta cinta con el objetivo de recrear un escenario lo más realista posible, como un doblaje que, en el caso de la versión europea, respeta totalmente el acento y vocabulario mexicanos, lo que en este caso consideramos todo un acierto.

En todo caso, y si bien el nivel desde el punto de vista técnico roza la excelencia, lo que nos ha cautivado completamente ha sido la banda sonora de esta película, con la que se logra hacer un homenaje al folklore mexicano al mismo tiempo que se emociona al espectador.

El único problema de Coco, y principal motivo por el que consideramos que la última creación de Pixar podría ser mejor de lo que ya lo es, se encuentra en el desarrollo de la historia. Así, tras un inicio estelar y un final cargado de emoción y lágrimas, tenemos casi una hora de metraje, con Miguel deambulando por la Tierra de los Muertos, que por momento pierde totalmente el ritmo y la magia a la que nos tienen acostumbrados las obras del gigante californiano, entrando en un vaivén de secuencias totalmente prescindibles para la historia que nos quieren contar. Sin lugar a dudas, una auténtica pena ya que, para nosotros, empaña totalmente lo que de otra forma hubiese sido un auténtica obra maestra.

Con todo lo que os hemos contado, nuestra nota final para Coco es de un 8 sobre 10, recomendáosla, eso sí, con todas nuestras fuerzas.



Título original: “Coco” – 2017 – USA
Dirigida por: Lee Unkrich, Adrián Molina
Duración: 109 minutos
Género: Animación
viernes, 1 de diciembre de 2017

El autor



Los últimos años el cine español ha sufrido un cambio radical, abandonando casi por completo los dramas costumbristas de la postguerra civil española y la socorrida vida de las familias ficticias que habitan los bajos fondos de nuestras grandes ciudades para abrir el plano de las secuencias a temáticas y formatos más universales.

Muchos de estos cambios han venido dados, además de por el propio mercado, por la irrupción y empuje de directores como Alejandro Amenábar, J.A. Bayona, Isabel Coixet, etcétera, quienes en la mayoría de ocasiones, han tenido el respaldo tanto de la crítica como del espectador.

Dentro de este grupo de nuevo cine español, encontramos una de las última cintas de este país que ha llegado a nuestras carteleras con bastante éxito, dirigida por Manuel Martín Cuenca y de la que hoy os hablaremos, se titula: “El autor”.

Con las primeras secuencias de “El autor” la historia nos lleva directamente a la Sevilla del verano de 2017. Allí a orillas del Guadalquivir y durante la entrega de un prestigioso premio al escritor novel más exitoso, se nos presenta al matrimonio formado por Amanda (María León) y Álvaro (Javier Gutiérrez). Ambos tienen una afición en común, ser escritores de éxito. Al final, el premio final se lo lleva Amanda lo que a la postre acabará provocando la separación del matrimonio.

Esta separación será a la postre el desencadenante para que Álvaro se decida por afrontar su auténtico sueño: escribir una novela. Para ello, intentará dar un vuelco a su gris vida, empezando como no, por dejar su trabajo de escribiente en una notaría de Sevilla y el piso que compartía con su esposa.

Ya en su nuevo piso de soltero, Álvaro empieza a escribir pero pronto se encuentra con un pequeño gran problema, no tiene la inspiración suficiente. En una de sus clases de escritura, Juan (Antonio de la Torre ) su profesor, le es muy claro: como escritor carece totalmente de talento e imaginación. Después de tal baño de realidad, Juan le da una pista: la ficción se escribe a partir de la realidad.

Partiendo de esta premisa Álvaro empieza a conocer sus nuevos vecinos y aprovechándose de los miedos y debilidades de los mismos empieza a manipularles con la finalidad de construir una ficción que pueda plasmar en negro sobre blanco. Y como ya os podéis imaginar, hasta aquí os podemos contar de la trama argumental de “El autor”.

Técnicamente “El autor” nos ha parecido una película más que notable sobre todo a la hora de plasmar fotográficamente la historia reforzando esa sensación de vacío, de falta de talento e imaginación con la estética fría, perturbadora e inquietante de un piso de soltero totalmente vacío con Álvaro escribiendo en un ordenador blanco sobre mesa del mismo color. Una sensación potenciada por los o tres desnudos integrales de Gutiérrez durante su fase de creación literaria. En este sentido, el único punto desfavorable que le hemos visto, ha sido que en varias ocasiones las situaciones que vive con sus vecinos son demasiado forzadas como para resultar creíbles, una auténtica pena.

Desde el punto de vista interpretativo, para este equipo tenemos que darle a “El autor” una de cal y otra de arena, ya que, aunque nos ha encantado el trabajo de (difícil, atrevido y convincente) de Javier Gutiérrez, el resto de personajes no dejan de ser simples marionetas sin demasiada profundidad y sin química entre ellos, incluida la poco aprovechada María León.

Con todo lo que os hemos contado y partiendo de la buena realización de Martín Cuenca, nuestra nota final para “El autor” es de un 6.5



Título original: “El autor” – 2017 – España
Dirigida por: Manuel Martín Cuenca
Duración: 112 minutos
Género: Drama